El Síndrome de Down es una alteración genética ocasionada en el mismo momento de la concepción, al unirse el óvulo con el espermatozoide. La alteración cromosómica consiste en la tercera copia del par 21 en todas las células del organismo.

Ver Ley del Discapacitado

 

El bebé con síndrome de Down presenta un conjunto de cualidades y potencialidades que hay que ayudar a desarrollar, así como de problemas físicos y psíquicos que es preciso atender.

Los niños, jóvenes y adultos con síndrome de Down pueden tener ciertas características similares entre ellos y, sin embargo, cada individuo tiene su propia personalidad y cualidades, distintas y únicas.

Cada uno tiene el derecho a participar en la sociedad con toda la plenitud de que es capaz.

Cada uno tiene el derecho a gozar de una plena salud, tanto en su vertiente física como psico-emocional y, por tanto, el derecho a recibir los tratamientos médicos y las intervenciones psico-educativas que sus necesidades demanden.

Por último, debemos tener en cuenta que es mucho más lo que identifica a las personas con síndrome de Down con el resto de la población, que lo que las separa.

Lo más importante es descubrir que un hijo con síndrome de Down puede conseguir un buen desarrollo de sus capacidades personales y que avanzará con crecientes grados de realización y autonomía personal. Será capaz de hablar, de sentir, de amar, de aprender y de trabajar. Podrá leer y escribir, ir a la escuela, divertirse, llevar una vida autónoma; en resumen: ocupar un lugar propio y digno en la sociedad.